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¡Por fin una buena noticia! Aunque podría haber sido mejor. Durante el día de hoy me ha comunicado la Guardia Civil de Pontevedra que han detenido a los estafadores que me hicieron la jugada a principios de año. De hecho ya hay una noticia en el Diario de Sevilla con más información. Los agentes encargados del caso también me han pedido que indique que se han incautado de bastante material informática del cual, tristemente, poco me corresponde a mí. Sin embargo aquí queda escrito por si alguien de los que han comentado en otras entradas de este blog que han sufrido una estafa similar quiere informarse.
Por otra parte, mi banco sigue en sus trece. Me han dejado en números rojos y ahora, por encima, me cargan los gastos por descubierto.
En primer lugar, gracias a todos los que me habéis enviado un mensaje de ánimo. Es un alivio ver que no soy el único al que le parece lógico que sea el banco el responsable de las operaciones fraudulentas. ¡Lástima que los jueces no lo vean así!
En uno de los comentarios a la anterior noticia He sido estafado un usuario anónimo me enviaba una noticia acerca de un caso similar, casi idéntico, en el que en banco denunciaba a una tienda y la sentencia dicataba que la responsabilidad era del banco. Bien, pues mi abogado ha averiguado que el banco recurrió la sentencia y parece ser que un tribunal superior (creo que la Audiencia Provincial) ha dictado lo contrario.
Pero vayamos por partes, en las últimas dos semanas han pasado unas cuantas cosas. El primer susto se produjo cuando acudió una pareja de la Guardia Civil a mi oficina para solicitar mis datos. Al preguntarles acerca de la razón de esta solicitud me informan de que hay una denuncia contra mí. Cuando acudo al cuartel para solicitar más información me dicen que la denuncia es por parte del Banco de Galicia y la razón es el impago de un importe. ¡Qué extraño! El banco no me ha informado de nada a pesar de que paso por la sucursal cada pocos días. Decido acercarme al banco para preguntar y resulta que han venido más devoluciones, que se vienen a sumar a las que ya habían venido, aunque todavía no completan el importe total sospechoso de fraude. Desde luego no dice mucho a favor del banco que no me avisen de que tengo algo pendiente de pagar y directamente de denuncien ante la Guardia Civil.
A partir de estos hechos es cuando se pone en contacto conmigo la Policia Judicial de Pontevedra y me llaman para que declare mi versión de los hechos y les entregue copias de toda la documentación de la que dispongo y pueda ser de utilidad para investigar a los «presuntos» estafadores. (No sé si será conveniente escribir más acerca de este tema...)
Esta es la situación en la que me encuentro ahora; una situación nada esperanzadora...
PD: He salido en la prensa: Faro de Vigo.
Entre finales del año pasado (2005) y principios de este (2006) recibí en la tienda on-line de mi empresa una serie de pedidos de un importe bastante elevado. El cliente pagaba con tarjeta y la pasarela de pago (TPV Virtual de 4B) de mi banco (Banco de Galicia, perteneciente al Grupo Banco Popular) había aceptado los pagos. Hasta aquí todo correcto; un cliente hace un pedido y paga por adelantado, pero… Había algo sospechoso en todo esto. Mi tienda on-line no es precisamente de las más baratas de internet y una persona que compra 60 monitores TFT se supone que busca un buen precio para ahorrarse un dinerillo. Además, el comportamiento del cliente en la tienda on-line era bastante sospechoso; por ejemplo, hacía varios pedidos correctamente y despúes había algunos cuyo pago era rechazado por la pasarela. Ante esto me puse en contacto con el servicio de atención al cliente de 4B, exponiendo mis dudas y sospechas. Allí tomaron nota de mi pregunta y me informaron de que si en 48 horas no recibía respuesta es que no había ningún tipo de problema con la tarjeta con la que el cliente había pagado. No contento con esto pregunté en mi banco si en algún momento el cliente podría retroceder sus pagos y dejarme sin el dinero, a lo que me contestaron que no, que desde el momento en que el dinero estaba en mi cuenta era mío. Decidí seguir adelante puesto que tanto mi banco como 4B no ponían ningún impedimento ni sospechaban del cliente. Hasta el 18 de enero.
El 18 de enero de 2006 recibo una llamada de mi banco solicitándome que me acerque a la sucursal. Cuando el banco te pide que vayas a verles, malo. Y tanto, tan malo que habían decidido paralizar el servicio de pago con tarjetas (la pasarela bancaria o TPV Virtual) ante una sospecha de posible fraude. Es en este momento cuando me informan de que el dueño de la tarjeta tiene hasta 6 meses para rechazar el pago de sus compras simplemente alegando que él no ha hecho esas compras.
Y ahí es donde estamos ahora. Parece ser que ese cliente tan bueno había estado utilizando tarjetas duplicadas (puesto que los dueños originales de las tarjetas confirman que éstas han estado en su poder durante las fechas de las transaccions fraudulentas) y desde hace unas semanas estoy recibiendo solicitudes de devolución de dinero.
Me encuentro en una terrible situación ya que tengo que devolver el dinero (un importe que puede llegar a los 70.000 €) y, evidentemente, no me devuelven la mercancía. Es una estafa en toda la regla, en la que me encuentro indefenso puesto que el Banco de Galicia se lava las manos y Sistema 4B hace otro tanto de lo mismo.
En estos momentos he denunciado al cliente que me hacía los pedidos aunque dudo de que ma haya dado su nombre real. La única esperanza es que alguien investigue a partir de la dirección de entrega de los pedidos (Paseo de los Gavilanes, local 5, bloque 9 en Sevilla) y que, tirando de los hilos, se llegue a atrapar a alguno de los estafadores.
Lo peor de todo esto es que probablemente tenga que declararme en quiebra en un futuro muy próximo y mandar a la mierda un proyecto de empresa en el que he puesto toda mi alma en los últimos tres años y pico y que justo ahora empezaba a dar sus frutos. Huelga decir que mi estado anímico y el de mi familia es cercano a la depresión, sobre todo porque me siento traicionado por quien se suponía que me estaba ofreciendo un servicio de seguridad. Es como si contrataras a un guardaespaldas que te usara como escudo humano frente a un agresor.
Intentaré informar de los pasos que vaya siguiendo, sobre todo para que sirva de ejemplo a otros que se encuentran o se vayan a encontrar en una situación similar.